Espacio creado para compartir conocimiento y reflexiones alrededor de los diferentes elementos que nos llevan a tener un liderazgo personal que nos impulse a lograr no solo lo que nos proponemos en la vida, sino a liberar potencial e impactar positivamente la vida de quienes nos rodean
jueves, 13 de diciembre de 2012
¿Cómo fijarme metas en la vida que realmente pueda cumplir?
Cuantas veces nos hemos visto dando vueltas en el mismo lugar preguntándonos ¿Qué hago ahora? Buscamos afanosamente acciones, caminos, personas, sin detenernos a pensar en realidad ¿qué quiero lograr?. Ante esta pregunta muchas ocasiones la respuesta es “No sé, solo sé que algo no anda bien, que no me siento bien, que quiero otra cosa”. De ahí en gran medida la importancia de fijarse de forma adecuada metas, porque solo cuando tenemos claro qué es lo que queremos conseguir podremos buscar acertadamente los “cómo”.
Cuando Alicia, la de Alicia en el País de las Maravillas, se encuentra al gato de Cheshire, mantiene una conversación un tanto curiosa:
-¿Me podrías indicar hacia donde tengo que ir desde aquí?- pregunta Alicia.
-Eso depende de a dónde quieras llegar- responde el gato.
-A mí no me importa demasiado a donde.
-En ese caso, da igual hacia donde vayas.
-“Siempre que llegue a alguna parte”
-¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo bastante.
Que ciertas son esas palabras: para cualquier lugar, cualquier camino te sirve. Así que lo primero a resolver es ¿cuál es el lugar a donde quiero llegar?
Antes de comenzar a fijar metas puntuales, sería importante reconocer en nosotros mismos qué es lo que queremos lograr en general en nuestra vida, cuál es nuestra visión y nuestro propósito, es decir aquello que es tan fuerte y fundamental que no importan las dificultades, estamos dispuestos a sortearlas para avanzar en ese camino.
Muchas veces, respondemos por impulso a nuestros deseos inmediatos y tratamos de obtener cosas que creemos necesarias. Pero al observar en profundidad, luego de un tiempo de haberlas conseguido, reconocemos que lo que pensábamos nos llenaría de satisfacción generó finalmente un sentimiento de frustración.
Esto sucede en muchas ocasiones porque vemos el mundo con un enfoque Tener-Hacer-Ser. Creemos que primero debemos tener algo (dinero, un título, una pareja) para hacer lo que nos gusta (viajar, trabajar, vivir en familia) para ser o estar como deseamos (felices, en paz).
Por eso clarificar la visión le da dirección a la vida, ayuda a ordenar prioridades y permite entender el verdadero sentido de su vida. La visión personal no se inventa, se descubre. Esta visión ayuda a tener una imagen más clara de en donde nos queremos ver en un período largo de tiempo, cómo nos queremos ver, rodeados de quién. Cómo queremos ser recordados al final de nuestras vidas, qué nos gustaría que dijeran de nosotros quienes nos han conocido en vida. Es lo que yo he llamado nuestra Huella Personal, que representa nuestro legado y lo que estamos hoy en día dejando en la vida de las personas que nos rodean.
¿Y las metas?
A partir de allí, de ese ejercicio de visualizar nuestro futuro, nos ubicamos en cada uno de los roles que estamos desempeñando: padre, madre, pareja, hijo, estudiante, profesional, amiga, compañera, y comenzamos a definir qué es lo que queremos lograr en cada uno de ellos y que va acorde con nuestra visión futura y nuestro propósito personal.
Ese es el primer secreto para lograr una meta poderosa, pues en la medida que esté en coherencia, siempre estará presente la motivación adecuada para avanzar hacia ella.
Pero esto no es suficiente. Es necesario enunciarla de forma adecuada. Si bien existen varias técnicas de formulación de metas, lo más importante es que sea muy específica, tanto que nos permita medir sus niveles de cumplimiento. Un ejemplo claro es cuando nos proponemos bajar de peso. Aquí la meta no puede ser algo como “bajar de peso en diciembre”, sino que debe responder a preguntas como ¿cuánto puedo bajar de peso ¿en cuánto tiempo, para qué fecha bajaré de peso?. Un acercamiento a las respuestas a estas preguntas sería “al 31 de diciembre tendré dos kilos menos que en la actualidad que está en….
Como complemento y para fortalecerla debo hacerme otras preguntas como ¿para qué quiero bajar de peso?¿cuáles son los recursos que necesito para hacerlo?¿en quién me puedo apoyar? ¿cómo puedo hacer este proceso gradualmente? A lo cual agregaría ¿cómo me voy a sentir?¿qué sentirá mi cuerpo?¿qué emoción tendré cuando lo logre?
Todo esto apoya y fortalece nuestro objetivo. En este caso, la coherencia con lo que hablábamos de visión y misión debe también prevalecer. Ejemplo podría ser, si mi visión me lleva a compartir con mi familia en tranquilidad, entonces será importante tener salud y para ello comenzar a salir de esos kilos de más apoya el proceso.
¿Qué quieres lograr en 2013? Es un buen momento para comenzar a trabajar en esta respuesta desde el lugar adecuado y con la convicción de que solo cuando logramos los motivos adecuados, las acciones van fluyendo por sí mismas.
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