Por Sandra Mateus * “Veo como muchos ven pasar la vida a través de su ventana. Tienen un césped lindo pero no pueden salir porque el viento levanta mucho polvo o hay mucha tranquilidad afuera pero o se puede salir porque hace mucho frío”.. Mientras escuchaba esta frase de boca de una chica que en realidad describía una visión de ella de cómo se vive en Zapala, al oeste de Neuquén, mis pensamientos me conectaron a la forma cómo muchas personas les pasa esto mismo, pero no a causa de las condiciones climáticas del lugar donde habitan sino porque se han conformado con ser espectadores de su propia vida y siempre hay un “viento afuera”, o “mucho frio” o muchos riesgos, o muchos “me tocó” que les impiden salir y dejar de mirar la vida desde un lado del camino.
¿Cómo es ser espectador en nuestra propia vida? Cuando vivimos a través del cristal de otros o de las circunstancias. Cuando no nos responsabilizamos de las consecuencias de nuestras propias acciones. Cuando somos incapaces de decir “BASTA” a situaciones que nos hacen daño.
Vemos pasar nuestra vida a través de la ventana cuando nos damos cuenta que estamos rodeados de oportunidades, pero no damos el apso que se requiere hacia ellas porque no nos decidimos a vencer nuestros temores (Ver artículo Cómo perder el temor al cambio).
Imaginate sentado permitiendo que otros tomen las riendas de tu vida. En silencio dándole vuelta a tus insatisfacciones y deseos reprimidos, pero incapaz de manifestarlos y mucho mas, incapaz de romper ese cristal para salir y disfrutar por ti mismo del césped, del aire, de la abundancia que el universo tiene para cada uno de nosotros.
¿Qué estas esperando para ser el protagonista de tu vida? Para dedicarte a aquello a lo que siempre quisiste hacer, a terminar con esa relación que te desgasta y mina día a día tu propia autoestima, a cambiar ese trabajo que te agota porque estás allí no por gusto, sino porque “toca”.
Lo primero es convencerte que mereces lo mejor y que vivir en un estado de resignación permanente solo te cerrará posibilidades. A partir de allí visualízate en la vida que sí quieres, como sería, cómo vivirías, qué sentirías y comienza a trazar un plan (Más en tips desde el coaching para alcanzar lo que te propongas)
No te de por vencido sin haberlo intentado. De seguro dentro de ti está lo que necesitás para hacerlo y triunfar.
Te comparto el siguiente fragmento de un discurso de Nelsón Mandela
Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta.
Nos preguntamos
¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?
Pero en realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Tú eres un niño de Dios.
Tu juego a ser insignificante no sirve al mundo.
No hay nada de iluminación en hacerte menos, con el fin de que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor.
Todos podemos brillar, tal como lo hacen los niños.
Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que se encuentra en nuestro interior.
Esta gloria no está dentro de unos cuantos, está dentro de todos nosotros.
Y cuando permitimos que nuestra propia Luz brille, inconscientemente damos la oportunidad a otras personas de hacer lo mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario